Los propietarios de una casa en Boutenac, en las Corbières, querían delimitar, asegurar y cerrar correctamente su terreno, preservando al mismo tiempo su intimidad.
El proyecto: un muro de cerramiento de obra de unos 25 metros lineales y 2 metros de altura, con 9 pilares, un portón de 3 metros y una puerta peatonal de 1 metro.
La obra siguió las etapas de una construcción de albañilería según las reglas del oficio: replanteo preciso de la implantación, excavación para la cimentación, colocación de las armaduras y vertido del hormigón.
El levantamiento se realizó después con bloques de hormigón asentados con mortero, con atención constante a la alineación, a los niveles y a la plomada de los muros. Los 9 pilares se ejecutaron con armadura vertical, y el muro se remató con una coronación.
Los huecos del portón y de la puerta peatonal se previeron desde la construcción, no se recortaron después.
Como toda obra exterior, un muro de cerramiento debe adaptarse al terreno que lo sostiene: la calidad de la cimentación determina la resistencia del muro con el paso del tiempo.
En cuanto a la normativa, este tipo de obra suele requerir una declaración previa de obras, un punto que comprobamos con usted antes de dar la primera palada.
En cinco días de obra, los propietarios disponen de un muro de cerramiento sólido, limpio y perfectamente integrado en la propiedad, pensado para durar.
Al terminar los trabajos, la clienta valoró esta obra con 5 estrellas.



