
Antes de cualquier compromiso hay que comprobar qué permite construir realmente el terreno. El documento urbanístico del municipio fija las normas aplicables a cada zona: ocupación en planta, implantación, altura y aspecto exterior de las construcciones.
Otros puntos son igual de determinantes: los accesos desde la vía pública, la presencia de redes (agua, electricidad, saneamiento, telecomunicaciones) y las posibles servidumbres que gravan la parcela. Un terreno sin urbanizar puede implicar obras de acometida importantes, que conviene valorar antes de la compra.
La naturaleza del suelo condiciona el tipo de cimentación. Cuando el contexto lo justifica, un estudio geotécnico permite dimensionar correctamente la obra y evitar patologías costosas más adelante: fisuras, asientos diferenciales.
Los planos se diseñan después en función de la parcela: orientación, vistas, accesos y exigencias normativas. En una construcción nueva se aplica la reglamentación medioambiental francesa RE2020, que influye desde el diseño en las decisiones de aislamiento, ventilación y equipos.
Una vez obtenido el permis de construire (la licencia de obra francesa), los trabajos se organizan en fases sucesivas: movimiento de tierras, cimentación, obra gruesa, puesta a cubierto y cierre de huecos, y después instalaciones interiores y acabados. Cada fase condiciona la siguiente; un encadenamiento bien planificado evita los tiempos muertos y los defectos de ejecución.
MCI Construction ejecuta la obra gruesa con sus propios equipos y trabaja tanto en Ginestas como en todo el Minervois, el Grand Narbonne y las Corbières. Los trabajos están cubiertos por las garantías legales francesas —décennale, biennale y parfait achèvement— y la empresa estudia su proyecto y elabora un presupuesto gratuito.